Falsedades documentales

Cuando se escucha en los medios de comunicación o en la cafetería de abajo o en la tienda en la que compramos habitualmente, la expresión "falsedad documental", tan de moda en nuestros días, posiblemente nos preguntemos qué es eso.

Las falsedades documentales no son delitos de engaño. Son delitos que atacan los medios de prueba. Pueden ser cometidas por autoridad o funcionario público o por particulares.

En el primer caso, consiste en alterar en un documento alguno de sus elementos o requisitos esenciales; simular un documento de forma que parezca auténtico; suponer la intervención en un acto de alguien que no ha participado o atribuirle manifestaciones que no son ciertas.

En cuanto a los particulares, pueden cometer el delito de falsedad en documentos públicos, oficiales o mercantiles, siempre que concurran los requisitos que se exigen en el Código penal para la falsedad documental cometida por autoridad o funcionario público.

La falsedad en documento privado sólo es posible cuando se cometa con la intención de perjudicar a otro. Por tanto, no es suficiente con la creación de un documento falso para que esta conducta sea incriminada.

En lo referente al intrusismo, decir que estamos ante el ejercicio de una profesión sin estar en posesión del correspondiente título académico u oficial que acredita para su ejercicio. Conducta tipificada también como delictiva por nuestro vigente Código Penal.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Seguidores